El problema de poder editar
Imagina que recibes un mensaje de alguien. Lo lees, actúas en consecuencia, y sigues con tu día. Una hora después, vuelves a la conversación y el mensaje dice otra cosa. No es que hayan enviado uno nuevo — es que han cambiado el que tú ya habías leído.
Eso es lo que permiten muchas aplicaciones de mensajería. Editar mensajes después de enviados. Borrar mensajes del historial de la otra persona. Reescribir la conversación como si lo que se dijo nunca se hubiera dicho.
Puede parecer una funcionalidad cómoda. Pero tiene un coste: destruye la confianza en el historial compartido.
El chat como acta compartida
En Solo2, el historial de una conversación es un acta compartida entre dos personas. Lo que tú ves es exactamente lo que ve la otra persona. Mensaje por mensaje. Palabra por palabra.
Es como un contrato firmado. Una vez firmado, ninguna de las partes puede tachar una línea y escribir otra cosa. Puede añadir una cláusula nueva — enviar un nuevo mensaje. Puede destruir su copia — borrarlo de su dispositivo. Pero no puede alterar lo que ya está escrito.
La ventana de rectificación
Todos nos equivocamos. Un error tipográfico, un mensaje enviado a la persona equivocada, un impulso del que te arrepientes al segundo siguiente. Por eso Solo2 te da una ventana de 60 segundos después de enviar un mensaje.
Dentro de esos 60 segundos, puedes borrar el mensaje y desaparecerá de los dos dispositivos — del tuyo y del de tu contacto. Como si nunca se hubiera enviado.
Después de 60 segundos, el mensaje es parte del acta. Puedes borrar tu copia si quieres — tus datos son tuyos y haces con ellos lo que quieras. Pero la copia de tu contacto permanece intacta. Porque sus datos también son suyos.
Dos principios que no se negocian
Primero: los datos de cada usuario son sagrados. Nadie — ni el otro usuario, ni el servidor, ni nosotros — puede manipular, modificar o acceder a los datos de un usuario.
Segundo: el historial compartido es íntegro. La información que se ve en un lado del túnel es idéntica a la que se ve en el otro lado.
Cuando estos dos principios entran en conflicto — por ejemplo, si un usuario borra un mensaje de su dispositivo — el primero prevalece. Tus datos son tuyos. Pero eso no te da derecho a modificar los datos del otro.
Por qué importa
La confianza en una conversación privada se construye sobre la certeza de que lo que ves es exactamente lo que se dijo. Si la otra persona puede reescribir el historial, ya no estás teniendo una conversación — estás viendo una versión editada de lo que pasó.
En Solo2, lo dicho, dicho está. No porque no podamos implementar la edición — podríamos. Sino porque elegimos no hacerlo. Porque la integridad de tus conversaciones vale más que la comodidad de poder retocarlas.